Equilibrio: renaturalizar el Río de Oro

Renaturalizar un río es restaurar el equilibrio roto por la acción antrópica. Juan Pedro Martín Vide indica en su libro “Ingeniería fluvial” que se trataría averiguar las condiciones naturales del cauce antes de la acción del hombre e integrar esas reformas en el entorno humano. Se trataría, por tanto, de recuperar bióticamente el entorno en el que, muy probablemente, hayan existido cambios irreversibles en el suelo y/o una regularización artificial de los caudales.

En este sentido, como se señala en la página http://www.aceytuno.com, La Directiva Europea de Inundaciones aboga por la renaturalización de los ecosistemas fluviales a través de la recuperación de las llanuras naturales de inundación como vía de laminación de las avenidas .(…) Ese es el futuro. (A.Ollero y C. Jaso) . Se trata de dar su espacio al río, buscar su desahogo y, en definitiva, el equilibrio que antes citábamos.

La renaturalización de un río implica la limpieza de su cauce, la creación de orillas y la plantación de vegetación autóctona, conectando todo ello al entorno urbano. Como indica Ecologistas en Acción, “se trata de pasar de un canal de agua a un río vivo”

Existen experiencias pioneras como la de Valencia, en la que se insiste en la “restauración de los sistemas hídricos con especial atención a la regeneración de las zonas húmedas y cauces fluviales, definiendo y ejecutando proyectos concretos que aúnen aspectos ambientales pero también económicos y sociales”; o la del río Manzanares, que ha comportado un auténtico boom de la fauna.

¿Por qué hacerlo en el Río de Oro?

Nuestro río es un humedal, como indica Real Decreto 1/2016, de 8 de enero, por el que se aprueba la revisión de los Planes Hidrológicos de las demarcaciones hidrográficas del Cantábrico Occidental, Guadalquivir, Ceuta, Melilla, Segura y Júcar, y de la parte española de las demarcaciones hidrográficas del Cantábrico Oriental, Miño-Sil, Duero, Tajo, Guadiana y Ebro, el Reglamento del Plan Hidrológico (Anexo IX), protegido por el Convenio de Ramsar y el artículo 103 de la Ley 29/1985 de Aguas, como recoge el MAGRAMA.

Igualmente es prioritaria la protección de los acuíferos, como recoge la memoria del Plan Hidrológico de la Demarcación de Aguas de Melilla.

Incluso el Río de Oro es clave para la protección de las aves.

Ante ello Guelaya-Ecologistas en Acción propuso la renaturalización de nuestro río. El 26 de junio Ecologistas en Acción, SEO, WWF y Amigos de la Tierra llevaron la propuesta a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, con una acogida muy positiva por parte de la misma.

Las medidas propuestas son las siguientes:

  1. Bombear el agua depurada de la EDAR a la cabecera del río de Oro por gravedad.

2. Ensanchar los cauces donde sea posible, recuperando el dominio público hidráulico

3. Naturalizar las riberas, dentro y fuera del cauce, con vegetación autóctona.

4. Diseñar corredores peatonales y ciclistas dentro y en el lateral del cauce

5. Establecer zonas de acceso al cauce.

Se trata de unas medidas, no solo de equilibrio ecológico, sino altamente beneficiosas desde un punto de vista educativo, económico y laboral, pues generarían puestos de trabajo no solo durante la implementación del proyecto, sino a través de empleo estable para su supervisión, uso y mantenimiento.

El hombre es parte de la Tierra y destruirla es destruirse a uno mismo, integrarse en ella es crecer.

 

 

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